Realizadas con una cámara Instax Mini, las fotografías de esta serie exploran la superposición de reflejos, vidrieras y fragmentos urbanos en distintos puntos de la ciudad. Inspirado inicialmente por Mannequin de Lee Friedlander y por los escaparates fotografiados por Eugène Atget, el trabajo se desplaza rápidamente hacia una búsqueda más centrada en la percepción y en las capas visuales del espacio urbano.
Los maniquíes aparecen como elementos dentro de una trama más compleja donde interior y exterior se mezclan constantemente. Reflejos de edificios, árboles, peatones y luces se superponen sobre los vidrios de las vidrieras generando imágenes ambiguas, difíciles de estabilizar y, muchas veces, imposibles de separar en planos definidos.
La Instax introduce además una dimensión material e inmediata: cada fotografía funciona como objeto único, pequeño y directo, más cercano a una anotación visual que a una imagen monumental.
Lejos de la nostalgia o del ejercicio de cita, la serie propone una observación contemporánea de la ciudad y de las formas accidentales en que la realidad urbana construye imágenes sobre sí misma.
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